Prueba del SIBO: preparación, resultados e interpretación
Guía de la prueba del SIBO: cómo prepararte sin falsear el resultado, qué significan el hidrógeno y el metano de tu gráfica y qué hacer después.
La prueba del SIBO es un test de aliento que mide los gases que producen las bacterias de tu intestino delgado cuando fermentan un azúcar que te dan a beber. Soplas en un tubo cada 15 o 20 minutos durante dos o tres horas, y el laboratorio dibuja una curva de hidrógeno y metano. Se considera positiva cuando el hidrógeno sube 20 ppm o más sobre tu valor de partida dentro de los primeros 90 minutos, o cuando el metano alcanza 10 ppm en cualquier momento (Rezaie et al., 2017). Es indolora, cuesta entre 50 y 100 € en centros privados españoles, y su resultado depende muchísimo de cómo te prepares los días previos. Eso último es lo que casi nadie te explica bien, y es justo lo que arruina más pruebas.
Qué mide exactamente la prueba del SIBO
Acceder al intestino delgado para contar bacterias requiere una endoscopia con aspirado, que es cara, invasiva y solo alcanza el tramo más alto. Así que se mide algo indirecto: el gas.
Las bacterias que fermentan azúcares producen gases que tu cuerpo no genera por su cuenta. Ese gas pasa a la sangre desde el intestino, llega a los pulmones y lo expulsas al respirar. Si soplas en un tubo, se puede cuantificar.
La prueba registra tres cosas a la vez:
- Cuánto gas produces. A más gas, más carga bacteriana fermentando.
- Cuándo empiezas a producirlo. Es el dato clave. El azúcar tarda entre 90 y 120 minutos en llegar al intestino grueso, donde vivir bacterias es lo normal. Si el gas aparece antes, sugiere que hay fermentación más arriba de lo que debería.
- Qué gas produces. Hidrógeno, metano o ambos. De ahí sale tu tipo de SIBO, y de ahí sale el tratamiento.
Si quieres el contexto completo del cuadro antes de meterte en la prueba, lo tienes en la guía completa del SIBO.
Cómo prepararte para la prueba del SIBO
Esta es la parte que decide si tu resultado sirve para algo. Una preparación floja produce falsos positivos (fermentas restos de la cena, no un sobrecrecimiento) y también falsos negativos (llevas antibiótico reciente y las bacterias están calladas).
Cuatro semanas antes
- Antibióticos: fuera. La guía de la Asociación Americana de Gastroenterología recomienda esperar cuatro semanas desde el último antibiótico (Pimentel et al., 2020). Si te haces la prueba antes, es probable que salga negativa aunque tengas SIBO.
- Probióticos: fuera. Aquí los centros varían entre dos y cuatro semanas. Pregunta en el tuyo y aplica el plazo más largo que te den.
- Colonoscopias y preparaciones de limpieza: también cuatro semanas. Vaciar el colon altera el ecosistema entero.
Dos semanas antes
- Omeprazol y similares. Los inhibidores de la bomba de protones reducen el ácido que mantiene a raya a las bacterias del intestino delgado. Se recomienda suspenderlos dos semanas antes, siempre hablándolo con quien te los recetó, nunca por tu cuenta.
- Procinéticos, laxantes y antidiarreicos: consulta plazos, suelen pedirte entre 2 días y 1 semana.
Las 24 horas previas
Comes muy simple, sin nada fermentable. Nada de fibra, legumbres, verdura, fruta, lácteos, cereales integrales, edulcorantes ni ultraprocesados. Lo que sí: arroz blanco, pollo o pescado a la plancha, huevo, aceite, sal, caldo colado, agua.
La lógica es sencilla: si llegas a la prueba con comida fermentando en tu intestino, esos gases se suman a los de la prueba y el resultado no significa nada. Si necesitas más detalle sobre qué alimentos fermentan y por qué, lo desarrollo en qué no comer con SIBO.
Algunos centros piden 48 horas de dieta en lugar de 24, sobre todo si tienes estreñimiento marcado. Si tienes un SIBO de metano sospechado o confirmado, pide las 48 horas aunque no te las ofrezcan: con tránsito lento, 24 horas a veces no bastan para vaciar.
La noche anterior y el día de la prueba
- Ayuno de 12 horas. Solo agua.
- No fumes ni dejes que fumen cerca de ti, ni la noche antes ni durante la prueba. El tabaco altera las lecturas de hidrógeno.
- No hagas ejercicio intenso antes ni durante. Hiperventilar cambia la concentración de gases en el aliento.
- Lávate los dientes y usa un enjuague antiséptico antes de salir de casa. Las bacterias de tu boca fermentan el azúcar en cuanto lo bebes y pueden dar un pico inicial falso.
- No duermas durante la prueba. Enlentece el tránsito y desplaza la curva.
Lleva algo para entretenerte. Son tres horas sentada soplando cada veinte minutos, sin poder comer.
Lactulosa o glucosa: por qué importa el sustrato
Te darán a beber uno de estos dos azúcares, y no dan la misma información.
La glucosa se absorbe en el primer tramo del intestino delgado. Eso significa que si hay sobrecrecimiento allí lo detecta bien, pero si las bacterias están más abajo, la glucosa ya se ha absorbido y no llega a alimentarlas. Detecta menos casos, pero los que detecta son más fiables.
La lactulosa no se absorbe, recorre todo el intestino delgado y acaba en el colon. Alcanza sobrecrecimientos más distales, pero tiene un problema: si tu tránsito es rápido, la lactulosa llega al colon antes de los 90 minutos y produce un pico que el test lee como SIBO cuando en realidad es fermentación colónica normal.
En España lo más habitual es lactulosa, y las dosis típicas son 10 g de lactulosa o 75 g de glucosa según el centro.
Cómo interpretar los resultados
Estos son los puntos de corte del Consenso Norteamericano, que es el criterio que usan la mayoría de laboratorios españoles (Rezaie et al., 2017):
| Lo que ves en la gráfica | Qué significa |
|---|---|
| Hidrógeno sube ≥20 ppm sobre el basal antes de los 90 min | SIBO de hidrógeno |
| Metano ≥10 ppm en cualquier momento, incluso en el basal | IMO (sobrecrecimiento de arqueas metanogénicas, el “SIBO de metano”) |
| Ambos criterios cumplidos | SIBO mixto |
| Subida clara de hidrógeno pero después de los 90-120 min | Fermentación colónica normal, no SIBO |
| Las dos líneas planas, casi en cero, pero con muchos síntomas | Sospecha de SIBO de sulfuro de hidrógeno |
Ese último caso merece explicación. El test estándar mide dos gases, hidrógeno y metano. Existe un tercer tipo de sobrecrecimiento que produce sulfuro de hidrógeno, el gas del olor a huevo podrido, y ese gas no aparece en el informe de dos gases. Peor: las bacterias que lo producen consumen hidrógeno para fabricarlo, así que tu gráfica sale sospechosamente plana. Una curva plana con diarrea y gases muy malolientes apunta ahí. Hay laboratorios en España que ya miden los tres gases, pero siguen siendo pocos. Lo desarrollo entero en SIBO de sulfuro de hidrógeno.
La prueba falla más de lo que te han contado
Esto es lo que rara vez encontrarás escrito, y creo que deberías saberlo antes de darle un valor absoluto a tu papel.
Cuando se compara el test de aliento con el cultivo del aspirado intestinal, los números no son brillantes. Un metaanálisis reunió los estudios disponibles y encontró que la prueba con glucosa tiene una sensibilidad del 54,5 % y una especificidad del 83,2 %; con lactulosa, 42 % y 70,6 % respectivamente (Losurdo et al., 2020). Traducido: la prueba con lactulosa pasa por alto más de la mitad de los SIBO reales, y una parte de los positivos no lo son.
El documento de consenso de la Asociación Española de Gastroenterología es igual de claro: los test de aliento tienen baja precisión y sus resultados, por sí solos, no bastan para establecer el diagnóstico. Ese mismo trabajo estima que alrededor del 13 % de los falsos positivos se explican solo por tránsito acelerado (Alcedo González et al., 2025).
No te digo esto para que desconfíes de la prueba, sino para que la uses bien. El test de aliento sigue siendo la herramienta más accesible que tenemos y aporta información valiosa, sobre todo el tipo de gas. Pero es una pieza del diagnóstico, junto a tus síntomas, tu historia clínica y tu respuesta al tratamiento. Un número no diagnostica a nadie.
De ahí se deduce algo práctico: un resultado negativo con síntomas claros no cierra el caso, y un positivo aislado en alguien sin apenas molestias tampoco obliga a tratar nada.
Dónde hacerla en España y cuánto cuesta
En la sanidad pública se hace en unidades de digestivo de bastantes hospitales, siempre con derivación del especialista, y la disponibilidad cambia mucho entre comunidades autónomas y entre hospitales de la misma comunidad. Merece la pena preguntar antes de asumir que no está.
En privado, los precios rondan los 50 a 100 € para el test de dos gases, y suben si incluye sulfuro de hidrógeno. Los resultados suelen tardar entre dos y cinco días laborables.
Sobre los kits para hacer en casa: son válidos si el kit está bien diseñado, respetas la preparación y sigues los tiempos con precisión. La ventaja es la comodidad. El riesgo es que nadie supervisa nada, y si te confundes con un tiempo de recogida o te saltas un detalle de la preparación, el resultado no vale. Si te decides por uno, elige el que mida al menos hidrógeno y metano, y apúntate los horarios con alarma.
Qué hacer con el resultado
Con un positivo, lo importante es el tipo de gas, porque el tratamiento cambia según sea hidrógeno, metano o sulfuro. Tienes el recorrido completo en cómo eliminar el SIBO.
Con un negativo pero con síntomas, tocan preguntas antes de repetir: ¿la preparación fue correcta?, ¿tomaste antibióticos hace menos de un mes?, ¿la curva estaba llana con diarrea maloliente?, ¿o lo que tienes encaja mejor con un síndrome del intestino irritable, que puede dar síntomas casi idénticos sin sobrecrecimiento? Esa distinción la desmenuzo en colon irritable vs SIBO.
Mi enfoque como nutricionista especializada
En consulta veo dos escenas que se repiten.
La primera es gente que llega con una prueba mal preparada. Cenó verdura la noche anterior porque “es sano”, o llevaba dos semanas con probióticos que nadie le dijo que suspendiera, o se hizo el test tres semanas después de un antibiótico. Cuando eso pasa, el papel no me sirve de mucho y hay que repetirlo, con el coste y la espera que eso implica. Por eso insisto tanto en la preparación: es la parte de la prueba sobre la que tú tienes control total.
La segunda es gente atrapada en el número. Han repetido el test tres veces persiguiendo un cero que no llega, mientras sus síntomas ya habían mejorado bastante. Y al revés: personas que se encuentran mucho mejor pero no se lo creen porque el papel sigue “positivo”. Yo la prueba la uso para dos cosas: saber con qué gas trabajo al principio, y decidir si hace falta otra ronda cuando los síntomas no ceden. Fuera de esos dos momentos, repetirla suele generar más ansiedad que información.
Y una cosa más: si tu preparación fue impecable, tus síntomas encajan y tu curva salió plana, yo no descarto SIBO. Reviso el sulfuro antes.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura la prueba del SIBO y duele?
Dura entre dos y tres horas, según el protocolo del centro. No duele en absoluto: bebes una solución dulce y soplas en un tubo cada 15 o 20 minutos. Lo más molesto es que algunas personas notan hinchazón, gases o retortijones durante la prueba, sobre todo si tienen SIBO, porque el azúcar está alimentando justo a las bacterias que sobran. Es incómodo, pero también es información.
¿La cubre la Seguridad Social?
En bastantes hospitales públicos sí se realiza, siempre derivada por digestivo, pero la disponibilidad varía mucho entre comunidades y entre centros. Pregunta a tu médico de familia por la derivación antes de ir a lo privado. Si acabas pagándola, cuenta entre 50 y 100 € para el test de dos gases.
¿Y si sale negativa pero tengo todos los síntomas?
Un negativo no descarta SIBO. La prueba con lactulosa detecta en torno al 42 % de los casos reales, así que se le escapan bastantes (Losurdo et al., 2020). Antes de repetirla, revisa tres cosas: si la preparación fue estricta, si habían pasado cuatro semanas desde el último antibiótico, y si tu curva salió plana con diarrea y gases malolientes (posible sulfuro, que el test de dos gases no ve). Si todo eso está en orden, quizá lo que tienes no es SIBO, y ahí conviene mirar hacia el intestino irritable u otras causas.
¿Tengo que dejar el omeprazol antes de la prueba?
Se recomienda suspenderlo dos semanas antes, porque reduce la barrera de ácido que impide que las bacterias colonicen el intestino delgado y puede alterar el resultado (Pimentel et al., 2020). Pero esto no se hace por libre: háblalo con el médico que te lo pautó, sobre todo si lo tomas por una razón de peso.
¿Hay que repetir la prueba al terminar el tratamiento?
Depende de cómo estés. Si los síntomas desaparecieron por completo, repetirla suele aportar poco. Si persisten o vuelven, repetirla a las cuatro o seis semanas de acabar el tratamiento ayuda a decidir si toca otra ronda o si el problema era otro. Repetir por tranquilidad, sin una decisión que dependa del resultado, rara vez compensa.
¿Sirven los test de SIBO que se compran para hacer en casa?
Pueden servir si el kit mide hidrógeno y metano, respetas la preparación al detalle y cumples los tiempos de recogida con exactitud. El problema no es la tecnología, es que nadie supervisa el proceso y un fallo pequeño invalida el resultado sin que te enteres. Si eliges esta vía, prepárate con la misma seriedad que en un hospital y pon alarmas para cada muestra.
En resumen
- La prueba del SIBO mide hidrógeno y metano en tu aliento tras beber lactulosa o glucosa, durante dos o tres horas.
- Es positiva si el hidrógeno sube ≥20 ppm antes de los 90 minutos, o si el metano llega a 10 ppm en cualquier momento.
- La preparación decide el resultado: cuatro semanas sin antibióticos ni probióticos, dos sin omeprazol, 24-48 h de dieta sin fermentables y 12 h de ayuno.
- Su precisión es limitada (54,5 % de sensibilidad con glucosa, 42 % con lactulosa), así que se interpreta junto a tus síntomas, nunca sola.
- Una curva plana con diarrea y gases malolientes no es un “todo bien”: apunta a sulfuro de hidrógeno, que el test estándar no mide.
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Si tienes una prueba del SIBO en la mano y no sabes qué significa tu gráfica, o te la vas a hacer y quieres prepararla bien para no tener que repetirla, puedo ayudarte. Reserva tu consulta gratuita y lo vemos juntas.
Referencias
- Rezaie, A., Buresi, M., Lembo, A., et al. (2017). Hydrogen and Methane-Based Breath Testing in Gastrointestinal Disorders: The North American Consensus. American Journal of Gastroenterology, 112(5), 775-784. DOI: 10.1038/ajg.2017.46
- Losurdo, G., Leandro, G., Ierardi, E., et al. (2020). Breath Tests for the Non-invasive Diagnosis of Small Intestinal Bacterial Overgrowth: A Systematic Review With Meta-analysis. Journal of Neurogastroenterology and Motility, 26(1), 16-28. DOI: 10.5056/jnm19113
- Pimentel, M., Saad, R. J., Long, M. D., Rao, S. S. C. (2020). ACG Clinical Guideline: Small Intestinal Bacterial Overgrowth. American Journal of Gastroenterology, 115(2), 165-178. DOI: 10.14309/ajg.0000000000000501
- Alcedo González, J., Estremera-Arévalo, F., Cobián Malaver, J., et al. (2025). Preguntas comunes y respuestas razonadas sobre el síndrome del sobrecrecimiento bacteriano intestinal (SIBO). Gastroenterología y Hepatología, 48(2), 502216. DOI: 10.1016/j.gastrohep.2024.502216
- Quigley, E. M. M., Murray, J. A., Pimentel, M. (2020). AGA Clinical Practice Update on Small Intestinal Bacterial Overgrowth: Expert Review. Gastroenterology, 159(4), 1526-1532. DOI: 10.1053/j.gastro.2020.06.090
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