SIBO de sulfuro de hidrógeno (H2S): síntomas y tratamiento
Qué es el SIBO de sulfuro de hidrógeno (H2S): por qué da gases con olor a huevo podrido y diarrea, cómo se diagnostica en España y qué dieta lo mejora.
El SIBO de sulfuro de hidrógeno (H2S) es el tercer tipo de sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, junto al de hidrógeno y al de metano. Lo producen bacterias reductoras de sulfato que generan sulfuro de hidrógeno, un gas con olor característico a huevo podrido. Suele cursar con diarrea (a veces urgente), dolor abdominal, hinchazón y gases especialmente malolientes. Es el tipo descrito más recientemente y el peor caracterizado: gran parte de lo que sabemos viene de registros de casos y estudios pequeños, no de grandes ensayos. Aun así, ya hay criterios razonables para sospecharlo, diagnosticarlo de forma indirecta y abordarlo con dieta y tratamiento.
Qué es el SIBO de sulfuro de hidrógeno
En un SIBO hay más bacterias de las que debería en el intestino delgado, donde normalmente viven muy pocas. Esas bacterias fermentan los alimentos antes de que los absorbas y, según qué microorganismos predominen, producen un gas u otro. En el SIBO de sulfuro de hidrógeno los protagonistas son las bacterias reductoras de sulfato, como Desulfovibrio o Bilophila wadsworthia, que en lugar de hidrógeno o metano liberan sulfuro de hidrógeno (H2S).
El H2S no es un gas “malo” por definición. En cantidades fisiológicas participa en funciones normales del intestino y del organismo. El problema aparece cuando se produce en exceso: irrita la mucosa, altera la motilidad y desencadena los síntomas. Esa doble cara, útil en su justa medida y dañino cuando se descontrola, es parte de por qué este tipo de SIBO ha tardado tanto en entenderse (Buret et al., 2025).
Si todavía no tienes claro qué es un sobrecrecimiento bacteriano en general, te conviene leer antes la guía completa del SIBO, donde explico el mecanismo, las causas y el abordaje global. Este artículo se centra en el subtipo de sulfuro.
En qué se diferencia del SIBO de hidrógeno y de metano
Lo que separa un tipo de SIBO de otro es el gas que producen los microorganismos sobrecrecidos, y ese gas condiciona tanto los síntomas como el tratamiento. Esta tabla resume las diferencias clave:
| Hidrógeno | Metano (IMO) | Sulfuro de hidrógeno (H2S) | |
|---|---|---|---|
| Microorganismo | Bacterias fermentadoras | Arqueas (M. smithii) | Bacterias reductoras de sulfato |
| Gas | Hidrógeno | Metano | Sulfuro de hidrógeno |
| Ritmo intestinal | Diarrea | Estreñimiento | Diarrea, a veces urgente |
| Pista típica | Hinchazón y gases | Estreñimiento que no cede | Gases con olor a huevo podrido |
| Detección | Test de aliento estándar | Test de aliento estándar | Test de 3 gases o curva plana |
El de metano (IMO) es el caso opuesto en lo digestivo: lo producen arqueas, enlentece el tránsito y cursa con estreñimiento. Si crees que tu cuadro encaja más con ese, lo desarrollo en SIBO de metano (IMO): qué cambia y por qué cuesta más tratarlo. El de sulfuro, en cambio, comparte con el de hidrógeno la tendencia a la diarrea, pero con una firma propia: el olor.
Síntomas del SIBO de sulfuro: más allá del olor a huevo podrido
El síntoma que más llama la atención es el olor sulfuroso de los gases y, a veces, de los eructos, parecido al de los huevos podridos. Es una pista útil, pero no basta por sí sola para diagnosticar nada. El cuadro completo suele incluir:
- Diarrea, con frecuencia el síntoma dominante. El sulfuro de hidrógeno se asocia de forma consistente con un patrón diarreico y con menor diversidad de la microbiota (Villanueva-Millán et al., 2022).
- Hinchazón y distensión abdominal, sobre todo después de comer.
- Dolor o cólicos abdominales.
- Gases muy malolientes y, en algunos casos, urgencia para ir al baño.
- Reacciones a alimentos ricos en azufre (ajo, cebolla, huevos, crucíferas, carne roja), que muchos pacientes notan antes de tener un nombre para lo que les pasa.
En el registro de casos más amplio publicado hasta la fecha, las personas con sospecha de SIBO de sulfuro referían sobre todo hinchazón, dolor abdominal, fatiga, flatulencia y diarrea, una mezcla que se solapa bastante con otros tipos (Goldenberg et al., 2023). Por eso insisto: el olor orienta, pero el diagnóstico no se hace por síntomas. Si quieres ver el mapa completo de señales del sobrecrecimiento, lo detallo en síntomas del SIBO: cómo identificarlos y cuándo actuar.
Cómo se diagnostica (y por qué cuesta en España)
Aquí está el gran matiz de este tipo de SIBO. El test de aliento estándar que se hace en la mayoría de laboratorios mide hidrógeno y metano, pero no sulfuro de hidrógeno. Es decir, el gas que define este subtipo no se ve directamente en la prueba más habitual.
Hay dos formas de salvar ese hueco:
- Sospecha indirecta por “curva plana”. Las bacterias reductoras de sulfato consumen hidrógeno para producir H2S. Cuando alguien sopla valores de hidrógeno y metano llamativamente bajos o planos durante todo el test, pero tiene síntomas claros, se sospecha que ese hidrógeno “desaparecido” se está convirtiendo en sulfuro. No es una prueba directa, es una inferencia razonada que hay que leer con criterio clínico.
- Test de tres gases (trio-smart). Existen ya pruebas que miden hidrógeno, metano y sulfuro de hidrógeno a la vez. Los niveles de H2S en aliento se correlacionan con la presencia real de bacterias productoras en el intestino delgado (Digestive Diseases and Sciences, 2025). El problema práctico es la disponibilidad: en España estos test de tres gases todavía llegan con cuentagotas, así que en consulta lo más frecuente sigue siendo la sospecha indirecta.
Por eso conviene hacer y leer bien la prueba que sí tenemos. La preparación previa, la elección del sustrato y la interpretación de la curva cambian mucho el resultado. Lo desarrollo paso a paso en la prueba del SIBO: todo lo que debes saber.
Dieta para el SIBO de sulfuro: baja en azufre, pero temporal
La estrategia dietética propia de este subtipo es reducir temporalmente los alimentos ricos en compuestos azufrados, porque son el “combustible” de las bacterias que producen H2S. En el registro de casos, la dieta baja en azufre fue una de las intervenciones que más se asoció a mejoría sintomática (Goldenberg et al., 2023).
Alimentos que suele tener sentido moderar en la fase inicial:
- Ajo, cebolla, puerro y chalota.
- Crucíferas: brócoli, coliflor, coles de Bruselas, col, kale.
- Huevos (sobre todo la yema) y carne roja en grandes cantidades.
- Mariscos y algunos pescados.
- Lácteos ricos en azufre y ciertos fermentados.
- Agua mineral muy sulfatada y suplementos con azufre (algunos preparados con cisteína, MSM, glutatión).
Ahora los matices, que son los que de verdad importan:
- No es para siempre. Una dieta baja en azufre muy estricta y mantenida empobrece la microbiota y deja fuera alimentos muy valiosos. Es una fase de alivio mientras se trata el sobrecrecimiento, no un destino.
- No es “cuanto menos, mejor”. El objetivo es bajar la carga, no eliminar la proteína ni vivir a base de cuatro alimentos.
- Se suele combinar con una pauta baja en FODMAP, porque muchos pacientes tienen además fermentación de carbohidratos. Sobre cómo aplicar esto sin caer en listas universales de “alimentos prohibidos”, te dejo qué no comer con SIBO y por qué.
La dieta reduce síntomas y no alimenta al sobrecrecimiento, pero por sí sola rara vez erradica el SIBO. Es una herramienta de apoyo dentro de un plan más amplio.
Tratamiento del SIBO de sulfuro
El tratamiento sigue la misma lógica que cualquier SIBO (erradicar el sobrecrecimiento, tratar la causa subyacente y prevenir recaídas), con algunas particularidades para el H2S:
- Bismuto. El bismuto, presente en fármacos como el subsalicilato de bismuto, reduce de forma marcada la liberación de sulfuro de hidrógeno en el intestino y fue una de las intervenciones con mejor respuesta en el registro de casos (Goldenberg et al., 2023; Suarez et al., 1998). Es un fármaco y su uso debe pautarlo y supervisarlo un profesional sanitario, no es para automedicarse de forma prolongada.
- Antibióticos o antimicrobianos herbáceos para reducir la carga bacteriana, igual que en otros tipos de SIBO, siempre bajo prescripción.
- Procinéticos si hay una motilidad lenta de fondo que favorece el sobrecrecimiento.
- Tratar la causa. Sin abordar lo que permitió el sobrecrecimiento (motilidad, fármacos como los inhibidores de la bomba de protones, estrés, cirugías previas), el SIBO recae.
Verás circular por internet protocolos con molibdeno y otros suplementos para “neutralizar” el sulfuro. Tienen una base teórica (el molibdeno es cofactor de enzimas que procesan compuestos azufrados), pero la evidencia clínica en SIBO de sulfuro es todavía muy escasa. No los descarto de entrada, pero los uso con prudencia y nunca como sustituto del abordaje principal.
Mi enfoque como nutricionista especializada
Después de diez años con SIBO de metano sin diagnosticar, soy muy consciente de lo que pesa ponerle por fin un nombre a lo que te pasa. Con el SIBO de sulfuro veo a menudo el efecto contrario: como es el tipo más “de moda” y el más difícil de medir, hay quien llega convencido de tenerlo solo por el olor de los gases, a veces tras un autodiagnóstico de internet.
Mi forma de trabajarlo es:
- Confirmar antes de tratar. El olor sulfuroso orienta, pero no diagnostica. Si la prueba no es clara, prefiero pararme a mirar bien (incluida la posibilidad de que sea otro tipo de SIBO, colon irritable o ambas cosas) antes de meter a alguien en una dieta restrictiva.
- Dieta como fase, no como castigo. La pauta baja en azufre es una herramienta temporal. En cuanto el cuadro mejora, toca reintroducir y recuperar variedad.
- No prometer lo que la evidencia no sostiene. Este es el tipo de SIBO con menos respaldo científico. Eso no significa que no se pueda mejorar mucho, significa que hay que ir con criterio y honestidad, sin protocolos cerrados ni promesas de curación garantizada.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mis gases huelen a huevo podrido?
Ese olor característico viene del sulfuro de hidrógeno, el gas que producen las bacterias reductoras de sulfato. Es la pista más reconocible del SIBO de sulfuro, aunque tener gases malolientes de forma puntual no significa, por sí solo, que lo tengas.
¿Cómo sé si es SIBO de sulfuro y no de hidrógeno o de metano?
Por la combinación de síntomas (diarrea más gases muy malolientes apunta a sulfuro; estreñimiento apunta a metano) y, sobre todo, por la prueba. Lo ideal es un test de tres gases; cuando no está disponible, se valora una curva plana de hidrógeno y metano junto al cuadro clínico.
¿Se puede diagnosticar el SIBO de sulfuro en España?
De forma directa solo con los test de tres gases, que todavía están poco disponibles. En la práctica habitual se diagnostica de forma indirecta, interpretando una curva plana en el test de aliento estándar junto con los síntomas. Por eso importa tanto leer bien la prueba.
¿La dieta baja en azufre es para toda la vida?
No, y no debería serlo. Es una fase para reducir síntomas mientras se trata el sobrecrecimiento. Mantenerla de forma indefinida empobrece la microbiota y limita nutrientes importantes. El objetivo siempre es volver a comer lo más variado posible.
¿Sirve el bismuto para el SIBO de sulfuro?
El bismuto reduce de forma notable la producción de sulfuro de hidrógeno y es de las intervenciones con mejor respuesta descrita. Es un fármaco, así que su uso debe pautarlo y supervisarlo un profesional sanitario, no conviene tomarlo por cuenta propia durante semanas.
¿Es peligroso el sulfuro de hidrógeno en el intestino?
En cantidades fisiológicas es normal y cumple funciones útiles. El problema es el exceso mantenido, que irrita la mucosa y se ha relacionado con inflamación de bajo grado. No es para alarmarse, pero sí para abordarlo bien en lugar de convivir con los síntomas años.
En resumen
- El SIBO de sulfuro de hidrógeno (H2S) es el tercer tipo de SIBO, producido por bacterias reductoras de sulfato.
- Cursa típicamente con diarrea, dolor, hinchazón y gases con olor a huevo podrido.
- El test de aliento estándar no mide el sulfuro: se sospecha de forma indirecta por una curva plana o con test de tres gases, aún poco disponibles en España.
- La dieta baja en azufre, combinada con baja en FODMAP, ayuda a reducir síntomas, pero es temporal.
- El tratamiento incluye bismuto, antimicrobianos y abordar la causa subyacente, siempre bajo supervisión profesional.
- Es el tipo de SIBO con menos evidencia: conviene tratarlo con criterio y sin promesas absolutas.
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Si sospechas que tienes SIBO de sulfuro de hidrógeno, tienes una prueba difícil de interpretar o llevas tiempo con diarrea y gases malolientes sin respuesta, puedo ayudarte a poner orden: confirmar el tipo, ajustar la dieta sin restringir de más y plantear el tratamiento con criterio. Reserva tu consulta gratuita y vemos tu caso sin compromiso.
Referencias
- Villanueva-Millán, M. J., et al. (2022). Methanogens and Hydrogen Sulfide Producing Bacteria Guide Distinct Gut Microbe Profiles and Irritable Bowel Syndrome Subtypes. American Journal of Gastroenterology, 117(12), 2055-2066. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36114762/
- Goldenberg, J. Z., Nevitt, B., Wentz, A. E., Bradley, R., & Siebecker, A. (2023). Hydrogen sulfide small intestinal bacterial overgrowth case registry. medRxiv. https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2023.03.07.23286900v1
- Buret, A. G., et al. (2025). The Role of Bacteria-Derived Hydrogen Sulfide in Multiple Axes of Disease. International Journal of Molecular Sciences. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11990059/
- Hydrogen Sulfide and Methane on Breath Test Correlate with Human Small Intestinal Hydrogen Sulfide Producers and Methanogens. (2025). Digestive Diseases and Sciences. https://link.springer.com/article/10.1007/s10620-025-09156-y
- Suarez, F. L., Furne, J., Springfield, J., & Levitt, M. D. (1998). Bismuth subsalicylate markedly decreases hydrogen sulfide release in the human large intestine. Gastroenterology, 114(5), 923-929. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/9558280/
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