Bienestar y salud

¿Deberías llevar una dieta alta en proteínas si tienes SIBO?

No vamos a mentirnos, la proteína está de moda. Y no seré yo quien cuestione esa moda, ya que es un nutriente necesario para muchísimos procesos vitales, desde mantener nuestra masa muscular hasta la correcta regulación de la saciedad. Sin embargo, no todo son ventajas, y llevar una dieta alta en proteína mientras se tiene un SIBO conlleva una serie de riesgos que tenemos que tener en cuenta para no empeorar potencialmente esta enfermedad. Y como no quiero que cometas los mismos errores que cometí yo en el pasado (porque si, yo he hecho muchas pruebas a lo largo de mi vida, la mitad sin tener un diagnóstico correcto), te traigo los posibles peligros de este tipo de dietas para las personas con SIBO, y cómo puedes solucionarlos. No solo apoyados en mi experiencia, sino con la evidencia científica que tenemos hasta la fecha.

Celia Garcia-Cesto
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29 ene 2026

29 ene 2026 - 4 minutos

Black woman sitting on a blue couch smiling at her computer screen with her hand out.
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Celia Garcia Cesto
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Mi nombre es Celia, soy graduada con honores en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Complutense de Madrid, máster en educación sanitaria y experta en patologías digestivas.

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Cuando una dieta alta en proteínas se vuelve comer casi exclusivamente alimentos de origen animal:

Cuando yo empecé con mis problemas digestivos, la gente asociaba el “comer saludable” o el “cuidar el intestino” con comidas simples sin mucha grasa. Un arroz blanco o patata hervida, algo de pollo o pescado al vapor o a la plancha, con algunas verduritas tipo calabacín y zanahoria al vapor. Todo sin aceite, sin sal o con muy poca sal, y si somos sinceros con bastante poca gracia. En ese momento, la digestión parecía una consecuencia directa de las calorías que tuviese el plato, y cuanto menos grasa se emplease mejor (cuanto menos calórico, más digesto).

En los últimos años, esta idea colectiva de lo que significa comer bien. Ahora el enemigo común son los carbohidratos simples (arroz, pasta, pan), además de todo lo que pueda contener gluten o lactosa, y la estrella del show son los alimentos ricos en proteína, y canto más porcentaje de proteína tengan, mejor (ejem, queso cottage, ejem).

¿Qué ocurre cuando tenemos un SIBO? Si recibiera un euro cada vez que alguien acude a mi consulta diciendo “ya he eliminado los el gluten y la lactosa y solo como comida real y no me encuentro mejor”, no sería millonaria pero casi. Y no culpo a nadie por pensar así. Al recibir mensajes basados en la comida real, la dieta antiinflamatoria, y la importancia de la proteína, lo primero a lo que recurren muchas personas para intentar encontrarse mejor es a eliminar los carbohidratos, especialmente los que contengan gluten, y la lactosa. Y si bien eliminar el gluten y la lactosa genera alivio en muchos pacientes de SIBO, eliminar los carbohidratos simples no es suficiente para acabar de mejorar del todo (porque spoiler, el problema no son los almidones, es la fibra que está alimentando a ese exceso de bacterias o arqueas que tienes en el intestino delgado). En este punto muchos pacientes, o consiguen un diagnóstico de SIBO, o empiezan a darse cuenta de que aquello que les sigue inflamando son algunas verduras y frutas.

¿Solución? Eliminar casi la totalidad de las frutas verduras y legumbres de la dieta (y no reintroducir ningún carbohidrato simple, porque, como he dicho antes, tendemos a verlos como el enemigo). Y, sin habernos dado cuenta, llegamos a un punto en el que nos alimentamos casi exclusivamente de carne, pescado y huevos.

¿Qué puede ocurrir cuando entramos en dietas tan altas en proteínas?

  1. Si no tienes suficiente ácido en el estómago, la proteína juega en tu contra.

Una causa bastante común de desarrollar un SIBO es que no podamos producir suficiente ácido en el estómago, es lo que se llama “SIBO por hipoclorhidria”. Este ácido es necesario para que podamos empezar a romper la proteína en aminoácidos (sus partes más pequeñas) que puedan ser absorbidos en el intestino, y también activa enzimas pancreáticas como la elastasa que cumplen la misma función.

¿Conclusión? quedan trozos de proteína sin digerir que llegan al intestino grueso, donde se encuentra la mayor parte de nuestra microbiota. Si esto se mantiene en el tiempo empiezan a crecer diferentes tipos de bacterias proteolíticas (básicamente, bacterias que se alimentan de proteínas) que generan compuestos inflamatorios como amoniaco, fenoles, y si tienes mala suerte, sulfuro de hidrógeno (el gas del SIBO de sulfuro) [3].

  1. Menos fibra no siempre es mejor, ni siquiera en un SIBO.

Suponiendo que digiriéramos bien la proteína de todos estos alimentos de origen animal (que como acabo de explicar, no siempre es el caso), al no tener ningún tipo de fibra, son alimentos que vamos a absorber prácticamente por completo en la primera parte del intestino delgado. Esto es fantástico si pensamos puramente en el SIBO, ya que no hay fibra que pueda fermentar, pero las bacterias del SIBO no son las únicas bacterias que viven en nuestro intestino y que necesitan alimentarse (y estoy hablando una vez mas de la microbiota de nuestro intestino grueso). Y si esas bacterias buenas no reciben comida, pues empiezan a morir de hambre, y perdemos gran parte de nuestra microbiota buena muy rápido.

No solo eso, se ha visto en estudios que diversas bacterias encargadas del mantenimiento de la mucosa, como por ejemplo Akkermansia muciniphila, en ausencia de fibra comienzan a alimentarse de nuestra capa mucosa, y como consecuencia de esta degradación las células del intestino quedan expuestas a las bacterias y toxinas que pasan por el intestino [1]. ¿Y a donde nos va a llevar todo esto? Sorpresa para nadie, a una mayor permeabilidad intestinal e inflamación.

Solución: elimina las fibras fermentables (FODMAPs), pero recuerda incluir otros tipos de fibra.

Tendemos a asociar una dieta baja en FODMAPs con una dieta baja en fibra. Y es cierto que es una dieta muy restrictiva que elimina en gran medida el alimento de las bacterias (si no fuera así no mejoraría los síntomas del SIBO), y en consecuencia, se ha visto que mantenerla más de 3 meses ya empieza a conllevar una pérdida importante de la diversidad de nuestra microbiota.

Sin embargo, al contener otros tipos de fibra como celulosa y hemicelulosa, se conserva una parte de la actividad de las bacterias y la pérdida de capa mucosa es mucho menor. Los polifenoles presentes en algunas de estas frutas y verduras (como los frutos rojos) también pueden alimentar selectivamente a algunas bacterias buenas y minimizar el daño [2].

Por último, la fibra no solo cumple el papel de alimentar a la microbiota, es esencial para el tránsito de las heces en el intestino, e incluir fibras no fermentables (fibra insoluble) va a ayudar a que esos tóxicos que consumimos con los alimentos se queden el menor tiempo posible en contacto con nuestras células, lo que ayuda a bajar la inflamación.

Conclusión: si tienes SIBO y quieres hacer una dieta alta en proteínas, tienes que planearlo bien.

Si quieres seguir una dieta que cubra tus requerimiento proteicos, pero que también te ayude en el tratamiento de un SIBO recuerda:

  • Comprobar que tu estómago es capaz de segregar el suficiente ácido para digerir esas proteínas. Si descubres que tienes una pequeña hipoclorhidria puedes tomar suplementos con betaina y enzimas digestivas.

  • No hacer una dieta 100% libre de fibra. Si tienes problemas para identificar que tipos de frutas y verduras puedes consumir sin síntomas, te recomiendo acudir a un servicio de nutrición especializado que sea capaz de asesorarte correctamente.

  • No mantener ninguna dieta muy restrictiva durante mucho tiempo. Las dietas restrictivas son muy útiles en las primeras fases del SIBO, pero idealmente deberían mantenerse el menor tiempo posible y tener un protocolo de reintroducción de alimentos para que puedas volver a comer de todo.

Si te ha gustado este post te animo a que me dejes un comentario, y si necesitas ayuda para acabar con tu SIBO de una vez por todas, puedes coger una consulta conmigo a través de esta misma web. ¡Nos vemos en consulta!


[1] Desai, M. S., Seekatz, A. M., Koropatkin, N. M., Kamada, N., Hickey, C. A., Wolter, M., Pudlo, N. A., Kitamoto, S., Terrapon, N., Muller, A., Young, V. B., Henrissat, B., Wilmes, P., Stappenbeck, T. S., Núñez, G., & Martens, E. C. (2016). A Dietary Fiber-Deprived Gut Microbiota Degrades the Colonic Mucus Barrier and Enhances Pathogen Susceptibility. Cell167(5), 1339–1353.e21. https://doi.org/10.1016/j.cell.2016.10.043

[2] So, D., Yao, C. K., Ardalan, Z. S., Thwaites, P. A., Kalantar-Zadeh, K., Gibson, P. R., & Muir, J. G. (2022). Supplementing Dietary Fibers With a Low FODMAP Diet in Irritable Bowel Syndrome: A Randomized Controlled Crossover Trial. Clinical gastroenterology and hepatology : the official clinical practice journal of the American Gastroenterological Association20(9), 2112–2120.e7. https://doi.org/10.1016/j.cgh.2021.12.016

[3] Zhang, P. (2022). Influence of Foods and Nutrition on the Gut Microbiome and Implications for Intestinal Health. International Journal of Molecular Sciences, 23(17), 9588. https://doi.org/10.3390/ijms23179588

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